Las últimas semanas habían sido agotadoras para Daven y su equipo legal, metidos de lleno en un juicio largo y extenuante.
Esa mañana, el tribunal estaba más concurrido que de costumbre. La prensa se agolpaba tras las barricadas, ansiosa por captar cada instante de un caso que acaparaba la atención pública desde el principio. Los apellidos Callister y Miller, junto con los dos acusados: Harold y Selena, estaban en boca de todos.
El auto en el que viajaban Daven y su familia se detuvo en una zona