—No —gruñó entre dientes—. Hoy no.
Eli abrió los ojos y se quedó sin aire.
—Mañana es importante —continuó Selena, más para sí que para Eli—. No puedes aparecer con moretones.
Eli miró a su madre sin entender.
—¿Importante para qué?
—Vete a tu cuarto —ordenó Selena—. Ya.
—Quiero explicar...
—VE —repitió Selena con dureza.
Eli no discutió más. Fue a su habitación arrastrando los pies. La puerta se cerró suavemente detrás de ella, pero a Eli le dio la sensación de que alguien le había echado llave