—¿Por qué lo estaría? —preguntó Josh con calma—. Los dos estamos bajo presión, aunque de formas distintas.
Eli suspiró hondo.
—Yo… nunca quise que las cosas llegaran a esto. Pero… —Se quedó callada y volvió a bajar la cabeza.
Josh asintió, comprensivo.
—Te entiendo. ¿Qué tal si cambiamos de tema?
Eli por fin se rio.
—Sí, claro. Pero antes… gracias, Josh. Te agradezco mucho tu ayuda.
Volvieron a hablar de la escuela. Sus escuelas eran rivales, tanto en lo académico como en todo lo demás, pero la