—Dios mío, ¿qué voy a hacer? —Eli estaba presa del pánico. Apretaba los botones del ascensor, como si hacerlo sin parar fuera a cerrar las puertas más rápido y llevarla a su piso.
No podía imaginar lo furiosa que estaría su madre. Lo único que podía hacer era esperar desesperadamente que Selena no se enojara demasiado por lo que había hecho. Por fin había logrado que Riana aceptara verla. Haría todo lo posible por convencer a esa mujer y asegurarse de que les permitieran mudarse a la casa princi