Daven esbozó una sonrisa débil y torcida.
—En ese caso, mejor pon al detective también al tanto.
—Por supuesto.
Chris no fue el único. Cale hizo lo mismo y se preparó para avanzar hacia el lugar donde Harold probablemente estaba escondido. La evidencia que habían reunido no era perfecta, pero bastaba. Al menos, si Harold terminaba en sus manos, podrían detener de una vez el caos que había provocado.
Ese impulso se cortó cuando el celular que Daven tenía en la mano vibró con fuerza. El sonido rom