¿Respetaron esa petición? Por supuesto que no.
Kate no perdió el tiempo y se dirigió a Lena.
—Ábrela —ordenó con frialdad.
Felicia y Karina ya estaban esperando, ansiosas por cumplir la orden de su madre. Lena, quien había pasado la mañana ayudando a Althea a ordenar la habitación y a bajar las maletas, vaciló.
Miró a Althea, pidiéndole permiso en silencio.
Althea asintió.
A Lena le dolía el corazón. No podía creer hasta dónde estaban llegando los Callister. Althea se mantenía muy quieta y tran