—Abre la maleta —ordenó Kate de nuevo.
Felicia y Karina soltaron risas encantadas, disfrutando cada segundo al ver a Althea acorralada y humillada. Para ellas, no había nada más satisfactorio que verla impotente, especialmente cuando ya no le quedaban palabras para defenderse.
—Por supuesto que tenemos que revisar —intervino Felicia con tono de falsa preocupación—. Por el bien de la reputación de la familia Callister. Después de todo, alguien con tus antecedentes podría verse tentada a llevarse