—Como pueden ver, aquí no hay nada que consideren valioso. Pero para mí, todo importa. Cada una de estas cosas es invaluable. —Se agachó y recogió el vestido, extendiéndoselo a Karina—. Vuélvelo a poner en su sitio. Tal como estaba, antes de que revolvieras todo.
Karina suspiró.
—¿Qué acabas de decir? —Su voz rezumaba desprecio—. ¿Quién te crees que eres, ordenándome?
—Soy Althea Grayson —respondió ella con calma—. Y como dije, si no encontraron lo que acusaban que yo robé, entonces lo mínimo qu