Cuando Riana por fin se despidió, aún se sentía una energía pesada. Erick la acompañó al auto sin decir mucho. Pero, ya dentro, Riana habló al fin.
—Erick... vigila más de cerca a Selena y a Eli. Sobre todo a Selena. Todo lo que hace, con quién se reúne, cómo se mueve... su comportamiento es cada vez más sospechoso. No puedo confiar en ella.
Erick asintió.
—Entendido, señora Riana.
—Hazlo sin que ella se entere. Ya sospecha que mi visita de hoy se debió a un informe de alguien que la vigila. Qui