—Gracias por la cena —dijo Selena con cortesía.
Después de lo que Selena consideró una velada bastante exitosa, que además le había dado una excusa legítima para acercarse más a la familia Miller a través de la educación de Eli, la reunión terminó. Se despidieron de los anfitriones.
—Cuídense —dijo Riana con una sonrisa tenue. Pero su expresión se congeló cuando Eli, de pronto, dio un paso al frente.
La niña la rodeó en un abrazo breve, con una sonrisa radiante.
—Abuelita, gracias por la cena.
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