Mientras tanto, de regreso en la residencia Miller que acababan de dejar, ni Nathan ni Riana entraron en seguida. Se quedaron en los escalones de la entrada, mirando el auto hasta que desapareció más allá del portón.
—Puede que suene raro, pero algo dentro de mí me dice que esa niña no es hija de Chase —murmuró Riana, apenas audible—. Aun así, es una buena niña. Inocente.
Nathan miró de reojo a su esposa.
—Voy a tratar de confirmar cada duda que tengamos. Ten paciencia, mi amor. No actúes con im