Daven guardó silencio un momento.
—Gracias por creer en mí, mi amor.
—Por supuesto —dijo Althea con tranquila convicción—. Sé que no vas a dejar que esto se complique.
—La verdad, estoy enojado, Althea. Odio que me ataquen por frentes que no puedo anticipar. Todo me golpea a la vez, y es agobiante. Ni siquiera tengo tiempo de rastrear de dónde viene.
—A mí tampoco me gusta que te traten así —dijo Althea con suavidad—. Pero confío en ti.
Daven cerró los ojos.
—Ojalá estuvieras aquí —murmuró antes