—¿En serio? Entonces… ¿ahora tengo dos papás?
A Althea le ardieron los ojos mientras intentaba devolverle la sonrisa.
—Sí, mi vida. —Lo atrajo entre sus brazos y lo abrazó con fuerza. Las lágrimas le brotaron sin freno y empaparon el hombrito del niño—. Lamento muchísimo haberte ocultado esto, Josh.
—Entonces… ¿el señor Guapo es de verdad mi papá?
—Sí —susurró otra vez, con la culpa apretándole el pecho.
Josh ladeó un poco la cabeza, pensando con esfuerzo.
—¿Y la tía Karina y la tía Felicia… son