El anuncio detonó como fuegos artificiales. Los reporteros estallaron de júbilo, las voces se superpusieron como si celebraran una victoria esperada desde hace mucho.
—¡Harold Drayden arrestado!
—¡Exalcalde de Solaviz expuesto: cargos por corrupción y atropello con fuga!
—¡Exclusiva! ¡La cara destrozada del tirano caído!
La escena se precipitó al caos. El aullido de las sirenas de ambulancia cortó el aire, pero incluso ese sonido fue tragado por el rugido frenético de la prensa.
Y desde un rincó