Los días posteriores a la cirugía se hicieron largos, pero estuvieron llenos de color. Althea se turnaba para cuidar a Josh. Cuando necesitaba descansar, Chase o Daven la relevaban. A veces Felicia pasaba a llevar un poco de alegría, y Kate, aunque todavía se recuperaba del procedimiento de donación, insistía en visitar a su nieto de cualquier manera.
—No tiene que esforzarse tanto, señora Kate —decía Althea, sintiendo culpa.
Pero Kate siempre le restaba importancia.
—He extrañado a Josh, Althea