—Se llama Felicia. Y… Karina.
Althea frunció el ceño.
—Karina… ¿también vino?
Daven sonrió de manera pequeña, casi avergonzada, antes de responder.
—Quería ver a Josh también. Creo… que está empezando a entender la situación.
Aunque la duda persistía, Althea asintió.
Daven se relajó y enseguida le pidió a Arven que dejara entrar a su madre y a su hermana.
—¡Hola! —Josh gritó en cuanto Kate apareció en el umbral. Estiró los brazos, ansioso por su abrazo.
No había nada en el mundo que pudiera conm