—¿Vas a llegar tarde?
Haciendo a un lado sus temores, Althea acompañó a Daven a desayunar. No dijo mucho, solo se aseguró de que comiera bien. Después, incluso lo acompañó hasta el auto, donde el chofer ya lo esperaba para llevarlo a la oficina.
—¿Para qué quieres saber? —Daven le lanzó una mirada rápida y notó su suave sonrisa. No la detuvo cuando ella tomó el papel de esposa dedicada y comenzó a arreglarle la ropa antes de irse, como si fuera algo de lo más natural.
—Tienes la corbata un poco