Salió de la habitación sin ninguna prisa, dejándolas a las tres en silencio. Que se retorcieran en su propio coraje, ¿qué más le daba? Habían pasado tanto tiempo haciéndola sentir insignificante que, tal vez por esta única vez, estaba bien ser egoísta.
***
Poco después de que Althea se fuera, Kate se desplomó en el sofá de la sala con una mueca de frustración. No podía superar la forma en que Althea le había hablado. Desde que esa mujer le pidió a Daven que retrasara el divorcio, por algún motivo sentimental y ridículo, se había vuelto mucho más atrevida.
Eso le reventaba los nervios a Kate.
—¡Esa mujer cada día está más descarada!
Kate soltó aquellas palabras con odio. Karina añadió con las mejillas rojas por la humillación:
—Lo hizo para insultarnos, mamá.
—Ya quiero que se largue de una vez —intervino Felicia con amargura—. Llevo contando los días para que Daven se case con Vanessa. Ellos se aman. ¿Cuánto tiempo más tiene que seguir sacrificándose por esa porquería de matrimonio?
—T