Había pasado un mes desde la noche en que Chris se había presentado ante toda la familia para pedirle que se casara con él, pero incluso aquella mañana Naomi seguía sintiendo que todo lo ocurrido no era más que un sueño.
Se despertó con pesadez y un ligero dolor de cabeza. Su cuerpo todavía le pedía que volviera a dormir, pero en cuanto vio la pila de documentos sobre la mesa de noche, Naomi supo que ya no podía seguir en la cama.
Durante la última semana, los preparativos de boda habían ocupado