—Derek. —Natalie se acercó a Derek en cuanto lo vio aparecer abriéndose paso a toda prisa entre la multitud de estudiantes.
—¿Natalie? ¿Qué pasó? ¿Por qué lloras? —preguntó Derek, ya de pie frente a ella.
Al ver llegar a Derek, Natalie sollozó de forma todavía más dramática. Como de costumbre, se puso dulce y mimosa para ganarse su compasión.
—Perdón por hacerte venir hasta aquí, pero tienes que ayudarme. Eres el único que puede hacerlo, Derek.
—Dime, ¿quién te hizo llorar? —preguntó Derek.
—Eli