Naomi miró, confundida, a Eli, que comía con ganas, como si se desquitara con la comida, mientras Grace también llevaba un rato observando a Eli con curiosidad.
—Si comes así, te vas a atragantar —le advirtió Naomi.
—Tengo hambre —dijo Eli, cortante.
—¿De verdad una universitaria tiene tantas tareas que hasta se le olvida comer? —preguntó Grace mientras revolvía su licuado.
—Así es —respondió Eli sin darle importancia. Siguió comiendo y esta vez devoró en un momento dos hamburguesas dobles.
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