Las dulces palabras que Natalie le había dicho todo este tiempo, envueltas en preocupación y ternura, regresaron a su mente con un significado distinto.
—Te pasaste, Natalie —dijo conteniendo la emoción.
Todos los enigmas que la habían inquietado todo este tiempo, desde la rapidez con que Natalie conseguía información hasta el hecho de que siempre fuera la primera en traer malas noticias, encajaron a la perfección en la mente de Eli.
Ya no quedaba ninguna duda. Natalie no era su protectora. Era