—Está bien —dijo ella—. Me rindo.
—¿Te rindes? —Cale arqueó una ceja.
—Los llamaré como ustedes quieran.
—Inténtalo. Quiero escucharte. —Lydia sonrió satisfecha.
Naomi la miró unos segundos antes de decir con cierta incomodidad:
—Lydia.
—¿Sí?
Naomi dirigió entonces la mirada hacia Cale.
—Cale.
—Bien. —Cale sonrió.
—No te emociones tanto. —Naomi lo señaló.
—Solo digo que está bien —dijo Cale con expresión seria.
—Te ves demasiado contento.
Lydia ya no pudo contener la risa. Cale también sonrió y