Ezequiel
Todos escuchamos la nueva ubicación de donde podía estar la madre de la hija de Sebastián. Quien no había dejado de hablar mientras veníamos. Eso fue agradable, desde hace mucho solo nos limitábamos a lo estrictamente necesario. Ahora una pequeña nos hacía hablar como en los viejos tiempos. Llegamos al estacionamiento.
—Sebastián, que Anastasia se vaya contigo. —Demetrio me miró y comprendí.
Si debemos hacer una maniobra, ella no podrá darle ayuda entrenada a Delgado. La joven no dijo nada, solo se miraron. Algo había pasado, me imagino que al llegar al cuartel podremos ver los videos. La joven subió con Sebas. El carro arrancó. —Nos pusimos la capucha del traje y subí a la moto.
—Él debe cuidar a su cuñada. —comentó Demetrio.
—Te escuché, idiota. —Todo el cuartel sonrió ante la respuesta del Sebastián.
La moto los seguía. Según la información del rastreador, el lugar quedaba a las afueras. Por las imágenes que nos mandaron y vimos en nuestros relojes, era de dos pisos y no