Liam
Luego de dos horas muy largas por los votos que nos tocó decir, donde nuestras madres no habían dejado de llorar. Le hicimos caso al sacerdote de besar a nuestras esposas cuando finalizó la ceremonia. Los aplausos; no se sabía quién felicitaba a quién. Se volvió a cumplir el casarnos en manada como lo hicieron nuestros padres, según nos habían contado.
Los protocolos fueron tediosos y para reírnos. Lo cierto era que nos sentíamos felices, muy felices. Bailamos el vals; nuestras madres orga