Siete años después.
Haku
Andrea les sirvió el desayuno a nuestros hijos. Kaori de cinco y Sofía de tres eran mi orgullo.
—Haku, a las once los espero en la finca de Gustavo. Debo irme ahora para organizar todo. Gracias por llevar ayer los trajes para la sorpresa que les darán. —Supongo que por ese motivo no celebraron la reunión en la Apuesta.
—No llegaremos tarde. —Nos besamos.
Estos siete años de matrimonio habían sido increíblemente satisfactorios y hasta el momento no habíamos sentido dese