Dayana
Andrea no quería salir mucho de su casa y nos había dicho que deseaba mantenerse ocupada. Por eso en esta semana nos había dado cita a todas las novias, unas ya tenían sus vestidos listos y otras, como en mi caso, apenas iniciaban. Las que quedarán de último eran las que se encontraban en misión.
Pero en dos días llegarán los de Turquía. Será una boda masiva por la iglesia. Y nuestras madres parecían que se iban a casar ellas. Por lo menos la mía alucinaba con mi matrimonio. Miré mi mano