Demetrio
Haku nos veía ser unos salvajes, el canal del audio estaba abierto. Pero Simón entendió, nosotros necesitábamos sentir que hacíamos justicia.
—Sacan su impotencia. Déjalos, cuidémosle las espaldas.
—¿Cómo?
Una navaja impactó en el ojo de un mercenario que venía hacia mí. Mientras yo le cortaba los tendones de las axilas a un puto malandro. Miguel tenía el rostro cubierto por la capucha llena de sangre, había perforado la Aorta. Ellos nos disparaban con silenciadores, mientras nosotro