Enrique Sandoval
Esto era una puta trampa. Muchos civiles habían sido heridos; otros debían de estar muertos. Les pedimos que se escondieran en las habitaciones, pero mientras lo hacían, varios cayeron. Un hombre salió de la nada y me tumbó, se puso sobre mí para darme puños.
Le di la vuelta y comencé a ahorcarlo. Haku había partido las patas de una de las mesas y esas las usaba como arma. No teníamos órdenes de disparar y si mi padre y Arnold lo pidieron de ese modo, era por algo. Sí podíamos