Inés
En verdad estaba a punto de sentar a mi padre y decirle: «Ya no más». Liam era lo más correcto y algo le tuvo que haber dicho para que mi novio no me quiera tocar y tampoco compartir más tiempo conmigo. Habíamos llegado al anfiteatro hace como una hora y estábamos en el camerino de Liam.
Completamente arreglados para el concierto. Esa era otra cosa. Era magistral ver a mi novio deleitar a cientos de espectadores. El vestido plateado me sentaba muy bien; el de Milena era, en esta ocasión, u