Dante
Viajamos en vuelo privado. A mi lado iba Haku y al frente se habían sentado Demetrio y mi padrino, quien no dejaba de mover el pie. En un par de horas estaremos llegando a Bogotá. Desde pequeño no visitaba el país de mis padres.
—¿Pasa algo, padrino?
—Siento hormigueo.
—Si es en el culo, tienes parásitos. —comentó Aníbal y todos nos reímos mientras este le sacaba el dedo del medio.
—Deja de joder. Me siento abrumado; sin embargo, no sé por qué.
—¡Comenzó el Chaman! —Se escuchó la voz de R