Haku
Llegué a la cabaña según marcaba el GPS. Estas tierras eran inmensas; tener que usar el dispositivo de localización en un ramillete de haciendas era irrisorio. Sonreí. Me parecía mentira lo que ahora estaba viviendo. Por años deseé conocer al equipo de fuerzas especiales que nos sacó a nosotros de Tokio hace veinte años.
Tenía seis años y mi hermano tres cuando Simón, a quien apodaban Rata, nos sacó junto con varios de su equipo y nos puso a salvo con nuestra madre. Y ahora había conocido