Enrique Vargas
Una actitud admirable era la de mis tíos, quienes, a pesar de su dolor, se encuentran apoyando la última misión. Hoy los acabábamos del todo o perdimos el tiempo. Ese imbécil se supo esconder de nosotros. No creo que Roland esté aceptando un daño colateral de esta magnitud para nada. —Miré a mi tío.
A pesar del dolor de haber perdido a un hijo, seguía firme y nosotros debemos estar a la altura. Cada uno se metió en sus respectivos papeles. Él, un militar de Estados Unidos, y ella