Milena
Hace unos minutos mi tío Roland le dio la noticia a Guadalupe, quien tenía la frente con una gasa. La abuela Carmela la cuidaba. Traté de contenerme para no llorar. Pero no dejaba de doler y más al ver a los familiares directos gritar por la muerte de un ser amado. Yo aún lloraba la muerte de mi abuelo Fausto.
Mi tía Verónica abrazó al tío, y le pidió que mantuviera sus juramentos presentes, a lo que le respondió que a eso se aferraba. A encargarse de quien le había jodido la vida a su f