Liam
Llegamos galopando a la quebrada; no era tiempo de lluvia, por eso podíamos meternos dentro del agua, no había amenaza de creciente. Desmontamos, amarré a Ares cerca del pasto para que pudiera pastar. Y le ayudé a amarrar a Marrona al lado de mi caballo. Ella puso el mantel cerca de un árbol donde en otras ocasiones Enrique había amarrado una hamaca.
Inés había traído unos emparedados, porción de torta, leche y jugo. Otra vez me encontraba nervioso y más que eso, ansioso. Lo vivido el vie