Demetrio
Llegamos al piso donde estaban los hijos de puta. Mi mano sangraba y no era mía dicha sangre. Habíamos asesinado a muchos, Dante y yo, en silencio, sin hacer el menor ruido para no alertar a los que estaban en reunión. La intención era darles el jaque mate que habían solicitado para ellos.
Respiramos un poco, Dayana nos pidió que nos calmáramos, nuestra respiración se encontraba muy agitada. En el interior debe de haber un par de hombres que, según lo que revelaban los drones, estaban