Karl abrió la puerta como si Liam hubiera llegado a la hora prevista.
No parecía sorprendido. No parecía molesto. No parecía satisfecho tampoco. Solo exacto, como si hubiera pasado la última hora asumiendo que, después de cierta clase de conversación en cierta clase de terraza, había un tipo de hombre que iba a terminar apareciendo en su puerta tarde o temprano.
Liam lo miró un segundo antes de entrar.
El hotel era uno de esos lugares de lujo internacional que no pertenecían del todo a ninguna c