A las seis y cuarenta y dos de la mañana, Alice entendió que Victoria no había filtrado una noticia: había robado un gesto.
La pantalla del portátil mostraba dos notas breves publicadas en medios distintos del sector corporativo de Miami. Ninguna afirmaba nada con claridad, y precisamente por eso resultaban más irritantes. Usaban el vocabulario cobarde de los rumores bien entrenados: fuentes cercanas al entorno del Hotel Miller indican, personas familiarizadas con la situación sugieren, el anunc