Alice no llamó a Liam para hablar del hotel.
Esa fue la diferencia.
Durante meses, cada mensaje entre ellos había tenido un marco: Max, protocolo, fondos, Margaret, visitas, cláusulas, Bellini, fotografías, la arquitectura de una vida rota intentando no repetir el mismo error. Esa noche, en cambio, Alice escribió una frase breve y dejó que el peso estuviera justamente en lo que no explicaba.
Esta noche. El bar. A las ocho. Sin Max.
La respuesta llegó en dos minutos.
A las ocho.
Las firmas formal