La carta de Thomas llevaba tres años en el cajón donde Alice guardaba las cosas que todavía no estaba lista para leer.
No porque hubiera olvidado su existencia. La encontró el día en que el notario le entregó los documentos definitivos del hotel: un sobre sin membrete, con la letra de su padre en el exterior y una frase que la había detenido antes de abrirlo.
Para Alice, cuando el hotel ya sea tuyo de verdad.
Esa condición la había acompañado desde entonces. Legalmente, el Hotel Miller fue suyo