Dominic Blackwood
Hay una pureza absoluta en la violencia cuando se ejerce por una razón justa. No amor. No confundamos los términos. Lo que sentía mientras caminaba por el pasillo de servicio del club en Hackney no era el afecto cálido y estúpido que los poetas describen. Era algo mucho más antiguo y oscuro: territorialidad.
Chloe Ross me había pedido que dejara mis manos limpias. Me había mirado con esos ojos de artista, suplicando por la vida de una escoria que ni siquiera merecía el aire qu