Chloe Donovan
La risa de Mia seguía rebotando en las paredes, un sonido cristalino y peligroso que me recordaba que, aunque pareciera una niña traviesa, llevaba el apellido Blackwood en las venas. La situación era absurda: tres Donovan y tres Blackwood enredados en una red de secretos que, de romperse, causaría una explosión capaz de nivelar la ciudad.
—Es que no lo entienden —dijo Mia, tratando de recuperar el aliento tras su ataque de risa—. Mis hermanos son dos bloques de granito. Spencer es