Chloe Donovan
La imagen de esa mujer rubia aferrada al brazo de Dominic seguía grabada en mi retina como una quemadura ácida. Me dolía. Me dolía más de lo que estaba dispuesta a admitir, incluso ante mi propio reflejo. Verlo allí, recuperando su papel de depredador de sangre fría apenas unas horas después de haberme cuidado en su cama, fue como un balde de agua helada que me recordó exactamente quién era él. Y quién no era yo para él.
—Eres una estúpida, Chloe —me susurré a mí misma, atacando u