Chloe Donovan
Me desperté con esa sensación de pesadez deliciosa que solo queda después de una noche de entrega absoluta. La luz del sol se filtraba tímidamente por las cortinas de terciopelo de la mansión, iluminando el anillo de compromiso en mi mano derecha. Sonreí como una tonta, estirándome entre las sábanas de seda que aún conservaban el aroma de Dominic.
Sin embargo, algo faltaba. El lado de la cama de la Gárgola estaba frío y vacío.
De repente, un olor extraño empezó a filtrarse por deb