Mis amigas siempre hablan mucho.
Pero ese día… hablaban más que nunca.
—¡Eleni, te juro que ese vestido te quedaría brutal! —gritó Karla mientras señalaba una vitrina como si hubiera descubierto un tesoro prohibido.
Yo reí.
—Acabamos de probarte seis vestidos, ¿cuántos más quieres? —dijo Sofía, rodando los ojos pero con una sonrisa.
—Los necesarios para que esta mujer sepa que está buenísima ahora que tiene novio —respondió Karla con descaro.
Me sonrojé.
—No es mi novio oficial... aún n