A la mañana siguiente, mientras el sol apenas iluminaba los jardines, Ludovico llegó con noticias que rompieron nuestra rutina.
—Luciano, tenemos un visitante.
—¿Quién? —preguntó él, sin levantar la vista de los documentos frente a él.
—Vittorio.
El nombre hizo que Luciano se detuviera en seco. Vittorio era un líder de una de las familias rivales con quienes habían tenido conflictos sangrientos durante años. Su presencia en nuestra villa no podía significar nada bueno.
Luciano se levantó, su ex