Dos años después...
El sol del mediodía caía sobre la villa, ahora más viva que nunca. Los jardines, antes llenos de huellas de batalla y heridas invisibles, ahora florecían con tonos vibrantes. La casa, que alguna vez había sido un refugio, se sentía ahora como un verdadero hogar.
En el patio trasero, Bianca estaba sentada bajo un árbol, con una mano descansando sobre su vientre ya notablemente redondeado. Ludovico estaba a su lado, tallando un pequeño juguete de madera con la precisión y paci