El encierro y la convivencia forzada con Laura estaban empezando a asfixiarme. Sus constantes pataletas, sus quejas interminables, me tenían al borde del colapso.
Han pasado tres semanas desde que llegó aquí, y cada día ha sido una tortura mayor que el anterior.
Luciano está fuera de la ciudad, ocupado con sus negocios y manejando sus compañías. Me parece raro que no esté aquí, vigilando de cerca sus otros negocios... los ilegales. Pero para eso está Ludovico, quien parece estar manejando las c