Capítulo 8 NUEVO COMIENZO.
El ruido del teléfono interno me despertó. Aún estaba oscuro, pero la voz del guardia en la línea era clara, cargada de tensión.
—Señora Gabriela… perdone la hora. Su esposo intentó entrar a la mansión por la fuerza. Hicimos lo que nos pidió: no dejarlo pasar. Pero nos amenazó. Dijo que volvería mañana.
Guardé silencio unos segundos, sabía que esto pasaría, Fernando estaba perdiendo el control.
—Hicieron bien. Si vuelve, me llaman de inmediato —respondí con calma.
Colgué y me quedé en medio del