Capítulo 38 – La Familia.
Los primeros días en Toscana fueron un torbellino. La casa era antigua. Paredes de piedra caliza, agrietadas por el tiempo. Techos altos con vigas de madera oscura. Ventanas que daban a viñedos infinitos, colinas verdes y un cielo que parecía más azul que nunca. El aire olía a lavanda, tierra húmeda y pan recién horneado del pueblo. Sofía y Valeria corrían descalzas por el patio empedrado, sus risas resonando entre los olivos centenarios. Adrián cargaba cajas de la furgoneta alquilada, sudor en